viernes, 4 de noviembre de 2011

Humilladero Nuestra Señora de la Soledad 1712

C/ Fuencarral 44 con vuelta C/ Augusto Figueroa  (antigua C/ del Arco de Santa María), Madrid

El hecho de que parezca una ermita campesina en cuyo torno hubiera crecido de pronto la ciudad se debe a su pasado como Humilladero, situado en el extrarradio de Madrid. Los viajeros paraban, se refrescaba, y rezaban (de ahí lo de humilladero) antes de entrar en la ciudad. La palabra humilladero procede de humillar, es decir, postrarse, arrodillarse o inclinar la cabeza en señal de sumisión. Los humilladeros eran pequeños lugares de devoción situados a las salidas o entradas de los pueblos o ciudades con una cruz o una imagen. Consistían en unas gradas circulares o poligonales, en las cuales se colocaba una columna rematada por una cruz con el fin de fomentar la piedad de los caminantes, peregrinos, viajantes, etc. Con el tiempo estos humilladeros sencillos se transformaron en pequeñas capillas o ermitas. Los dos únicos que quedan en Madrid son una hornacina con una Virgen en la plaza de Ramales esquina a la calle de Vergara y este.
Esta capilla, ermita o humilladero de Nuestra señora de la Soledad, ocupa el lugar conocido como Arco de Santa María donde se veía desde época remota, la imagen de Nuestra Señora de la Soledad. El arco era la puerta de las caballerizas del marqués de la Torrecilla. Fue tanta la devoción de los vecinos y tantos los milagros que la Virgen obró, que en este punto, el Marqués de Navahermosa, Francisco de Feloaga y Ponce de León, dueño de la casa contigua, construyó esta capilla en 1712, colocando en su interior el lienzo de la Virgen de la Soledad que estaba bajo el arco.
Es una sencilla capilla de ladrillo visto y zócalo de sillares, de planta cuadrada con un arco de medio punto en el ingreso y otro marcado en el muro de la fachada contigua. Se encuentra bastante deteriorada por graffitis. En el portón de madera, una rejería de principios del siglo XVIII protege una abertura acristalada para ver el interior. Dentro, al frente, un modesto altar con retablo compuesto de dos pilastras jónicas y el cuadro del XVII en el intercolumnio, que representa a Nuestra Señora de la Soledad, más conocida como la Paloma. A su derecha hay un Cristo Crucificado "del Consuelo", de tamaño real y que parece ser de finales del siglo XVII, el Cristo del Humilladero. La Soledad de la Virgen representa el período de tiempo que transcurre entre la muerte de su Hijo y la Resurrección de éste, de ahí que se la pinte siempre vestida de luto -blanco y negro- y con el rosario entre las manos.
Cuentan las crónicas que la imagen de la Virgen -alumbrada en otro tiempo por un farolillo- era muy milagrosa y que contaba con gran devoción por parte de los vecinos de la zona que no pararon hasta conseguir que se construyera la capilla.
El cuidado y mantenimiento de la capilla depende de la cercana iglesia de San Ildefonso que recoge del suelo las monedas que tiran los fieles como ayuda. Antiguamente se celebraban dos misas al mes que los fieles seguían desde la calle, pero se suprimieron por el aumento del tráfico y por la estrechez de la acera.

Lo curioso, pues, de esta Ermita y Humilladero es contexto en que se encuentra, Chueca, un barrio tremendamente comercial y con prestigio de moderno en la capital, con connotaciones alternativas por ser un barrio de referencia en locales y viviendas de la comunidad gay, cuya identidad se ha arraigado en el barrio hasta el punto de celebrar en él las fiestas del Orgullo Gay cada mes de junio, con una masiva afluencia y toma de las calles. También es curiosa su localización en la Plazoleta de Fuencarral, frente al Mercado de Fuencarral, epítome de las compras alternativas, aunque actualmente con dudoso futuro. El barrio ha sufrido un proceso de gentrificación, y es habitual la mezcla, sobre todo en la calle Hortaleza, de restos de locales del antiguo carácter del barrio algo degradado con la tendencia modernizadora, pero la Capilla Humilladero destaca como testigo de aquellos tiempos en que en el extrarradio, las personas se arrodillaban para rogar por su incierto futuro a la virgen antes de  entrar a la capital.




2 comentarios:

  1. ..Un contraste muy interesante..

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  2. Aqui mismo , delante de las puertas del humilladero se asesinaron al teniente José del Castillo Saenz de Tejada , en dia del 12 de Julio 1936 , resultando el detonante de la guerra civil

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