miércoles, 21 de marzo de 2012

LOFTS DE NUEVA YORK II


El más famoso loft neoyorquino fue The Factory de Andy Warhol, 231 East 47th Street, alcanzando su máximo esplendor en los 70. Hoy hay un aparcamiento, donde la Silver Factory, cubierta de papel de plata, ejemplificaba el espíritu loft cutre, divertido y creativo...


 








 






Otro loft que fue un núcleo de actividad artística en Nueva York fue el de Yoko Ono en el 112 de Chambers Street. En el verano de 1960, Yoko se decidió a alquilar este loft barato que usó como estudio y residencia. Yoko era discípula de JohnCage, pionero de la música experimental,  y junto con el compositor La Monte Young y  Richard Maxfield organizaron en el loft conciertos, y realizaron una serie de eventos denominados The Chambers Street series. A partir de ahí surgió Downtown Music. Hasta entonces la mayor parte de las actuaciones musicales de Nueva York se convocaban al norte (Uptown). El gesto de Ono y sus socios lideró un nuevo modelo de performances informales en espacios no convencionales como lofts o lugares industriales del sur de Manhattan (Downtown) con música mucho más experimental. Los espacios que albergaron esta Música Downtown desde 1960 incluyen Judson Memorial Church, The Kitchen, Experimental Intermedia, Roulette, the Knitting Factory, Dance Theater Workshop, Tonic, the Paula CooperGallery y otros como la Academia de Música de Brooklyn. Alguna de esta Downtown Music, particularmente la de Philip Glass, Steve Reich, John Zorn, y Morton Feldman, ha entrado posteriormente en los cánones de la música contemporánea más reconocida.


















Y en el 101 de Spring Street estaba el loft del escultor minimalista Donald Judd, que actualmente se restaura como parte de la Judd Foundation.

 













Judd compró todo el edificio de 1870 por 70.000$, y se mudó con su familia en 1968, creando su propio espacio, que él denominaba “una instalación permanente”, mostrando su interés por los materiales industriales y los métodos ingenieriles y sin ninguna pretensión de domesticar el espacio, completado con un austero mobiliario hecho a medida.
Judd fue un gran activista en la batalla de la propiedad de los loft contra el Ayuntamiento de Nueva York,  fue uno de los fundadores de la asociación Artists Against the Expressway contra el proyecto de la Broome Street Expressway, también contribuyó al cambio de legislación que permitiría pedir licencia de estudios de trabajo y residencia a los artistas en los espacios industriales, bajo la designación A.I.R.
Convocaba cenas y fiestas y sentía una gran curiosidad  por las nuevas ideas y el debate sobre la intersección entre arte, cultura, historia y política, la planta baja del 101 de Spring Street se utilizaba habitualmente para albergar exposiciones, reuniones vecinales y de activistas y performances.


  



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